Es conocida también como Torre de la Atalaya y, más comúnmente, como de Espantaperros, denominación dada, al parecer, por el efecto que producía el sonido de la campana que la coronaba.
Fue erigida por los almohades en el siglo XII y, sin duda, es la más destacada de las torres albarranas de la Alcazaba árabe, constituyendo uno de los símbolos mas característicos de Badajoz, además de un gran hito arquitectónico. Se sitúa en avance, en la parte sudoeste de la fortificación, la más desprotegida del recinto, y cierra el espacio que ocuparía el antiguo zoco musulmán de la ciudad, emplazado en los aledaños de la Puerta del Capitel. Hoy domina la Plaza del Reloj, la puerta de acceso a la Plaza Alta, llamada del Toril, y el edificio de la Galera, obra del siglo XVI que entre otros cometidos, albergó el antiguo Museo Arqueológico.
La torre está construida en argamasa y tapial, presentando una altura de 30 metros. Es de planta octogonal, rematándose el primer cuerpo con una terraza almenada y coronándose con un templete cuadrangular de estilo mudéjar que presenta bellos arcos lobulados. Esta construcción envuelve a la torrecilla original, en la que se aprecian arcos ciegos y entrecruzados de originales y variadas formas. Interiormente presenta dos cuerpos comunicados por una escalera, cubriéndose sus cámaras con bóvedas vaídas y de aristas. Los únicos vanos del cuerpo central de la torre son unas pequeñas aberturas denominadas aspilleras. Se une al resto de la fortificación por un paso almenado. Es muy importante destacar que es el antecedente de la popular Torre del Oro sevillana, construida un siglo después.