
Analizar los estereotipos que sobre las personas minusválidas se han creado y conocerles más a fondo para ir modificando las actitudes y comportamientos que se tienen hacia ese colectivo es una obligación de todos para eliminar los prejuicios y conseguir la verdadera integración social. Una intervención eficaz debe focalizarse en eliminar las causas del problema. En este caso el problema es la discriminación social,
la intolerancia, los prejuicios... Por ello, la intervención debe ser en el ámbito social e individual, trabajando y potenciando unas actitudes positivas de intergración, tolerancia y respeto.
A nivel legislativo e institucional están marcadas las pautas a seguir, existiendo obligación de concienciar progresivamente a la sociedad sobre las necesidades de las personas con minusvalía. Sin embargo, falta una cultura social adecuada. Es imprescindible la creación de un patrimonio socio- cultural que elimine los prejuicios para evitar que las "desigualdades biológicas" lleven a "desigualdades sociales", no de una forma curricular sino vivencial, de actuación en un espacio social real. La sociedad debe ofrecer las mismas oportunidades a todos los individuos para llevar a cabo una vida de calidad, lo que significa autonomía personal y social. Abandonar el modelo privativo para subrayar lo que el individuo puede hacer.
Con ello se haces referencia explícita al punto de partida, es preciso un cambio de actitudes que se conseguirá de forma paulatina a través de las interacciones en diferentes contextos sociales como proceso de aprendizaje psicosocial, como aprendizaje compartido.
El que los sujetos con una minusvalía sean competentes socialmente depende del entorno social, no de una sociedad como ente abstracto, "su entorno social somos todos". "Dependerá de que seamos capaces de ofrecerles oportunidades a través de la convivencia social, real y auténtica, no desde la lejanía y la utopía".
Sólo desde el respeto se eliminan los comportamientos, pensamientos y actitudes discriminatorios. Pero para respetar hay que conocer, y para conocer hay que interactuar, que comunicarse, que convivir.
La reducción del prejuicio ofrece diversas alternativas:
Todo ello con el objetivo de proporcionar argumentos para dialogar, criticar, discernir y consensuar las actitudes y eliminar los prejuicios y las valoraciones preconcebidas, empleando instrumentos de análisis y de reflexión sobre los pensamientos, ideas y creencias personales y sociales; para llegar a verdaderos consensos y no a la aceptación de las afirmaciones de la mayoría sin dudar de la veracidad de las mismas.
Construir una sociedad tolerante y respetuosa con la diversidad, es decir, no se trata solamente de enseñar valores, sino de interiorizarlos y vivirlos. Esto es lo que dota de calidad a la educación psicosocial.
La acción a llevar a cabo es provocar situaciones de interacción continua actuando con naturalidad, sin caer en miedos ni angustias. Siendo igual de importante la cantidad de interacción que la calidad de la misma. Empezando por el contexto familiar que es primer escenario dañado. El surgimiento de una minusvalía en el ámbito familiar supone una "revolución" en hábitos, costumbres, horarios, distribución de tareas... añadiendo a ello otra "revolución mental" en supresión de prejuicios, replanteamiento de la escala de valores, objetivización de conceptos (discriminación, tolerancia, solidaridad...).
A este nivel es necesario cubrir una triple labor:
En el aspecto actitudinal es imprescindible eliminar totalmente la sobreprotección, la lástima o el abandono. Potenciando al máximo la autonomía, individual y familiar, sin que ello suponga aislamiento. Apoyando, pero no dirigiendo, la resolución de los problemas cotidianos para que pueda desenvolverse con competencia.
Es importante educar para la autonomía, asumiendo las diferencias. Entendiendo que la autonomía requiere colaboración, trabajo solidario y cooperativo. Autónomo no es sinónimo de individualismo. Ser autónomo significa poder elegir uno mismo en función de los intereses, deseos, necesidades... particulares y según las propias peculiaridades. Siendo independiente para tomar decisiones y confiando en sus posibilidades.
Para ello, el acercamiento a las personas con minusvalía debe hacerse de un modo interdisciplinar, cualificando los contextos en los que se encuentra a través de modelos de intervención cooperativos entre las distintas disciplinas para buscar soluciones a los problemas sociales a los que se enfrentan las personas con minusvalía.
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