
Quitar el cojín del asiento
Levantar el reposapiés y reposapiernas, o retirarlos según el caso.

Tomar el asiento por la mitad o por sus extremos laterales.
Ello dará como resultado que la silla quede plegada.

Para abrir una silla de ruedas, no empezar por las empuñaduras sino por los brazos de la silla, y apoyar las palmas en los dos lados del asiento. Atención: Poner los dedos medio vueltos a fin de no pillárserlos.

No levantar nunca una silla, plegada o no, por los brazos o los reposapiernas. Se caerá de las manos.

SIEMPRE:
Inclinar la silla hacía atrás hasta que se encuentre en equilibrio.
Bajar el peldaño perpendicular a él.
Si las ruedas grandes están delante bajar el peldaño de espaldas.
Emplear el cuerpo como contrapeso al de la silla y su ocupante.
No arriesgarse a bajar ningún escalón, si no se está seguro de tener la fuerza suficiente para controlar la maniobra, sobre todo si las escaleras son altas y estrechas.
Las manos de la persona con discapacidad no deben estar en las ruedas
La segunda y la tercera ayuda, si es posible, se colocan
lateralmente para ayudar a subir la silla. Agarrar la silla con una mano por el prolongamiento superior de las ruedas pequeñas delanteras, manteniendo inclinada la silla sin levantarla.
Agarrar siempre la silla por las partes estables de la misma.
No levantar la silla nunca por los brazos ni por los reposapiés.
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